Terminado recientemente el campeonato mundial de futbol y con una brillante particpación de nuestra selección, la que unió a todos los Colombianos sin distingo, de raza, credo o condición social. Pero lo bueno no dura, hay que volver a la cruel realidad, el país de los contrastes. Los que se explican de la siguiente forma: Un Congreso que toma posesión con muchos compromisos y expectativas, pasandole cuenta de cobro al Gobernante de trurno por el apoyo en algunas regiones del país, como si el ejercicio de la política fuera el de reclamar favores personales, lo que no escapa a las concejas y confabulaciones que se están presentando en cada una de las comisiones, en Cámara y Senado, se cumple cabalmente el principio romano, al pueblo hay que darle pan y circo, ese será el baremo. El país necesita grandes decisiones, sobre el proceso de paz, la infraestructura, la minería, los derechos humanos y demás temas que son necesarios tratar.
Pero qué pasa en la ciudad, desorden, improvización, no hay un rumbo claro en estos quince meses que quedan del ejercicio político de un Alcalde, el que al parecer le quedó grande la ciudad. Amanecerá y veremos.
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